21 Noviembre, 2015 \

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liderespoliticos_560x280Queda un mes para que los ciudadanos españoles pasen por las urnas a depositar su voto. El escenario de estas elecciones está marcado por algunos factores importantes: la irrupción con fuerza de nuevos partidos en el panorama político, la posible victoria del Partido Popular y la necesidad de acuerdos para gobernar.

En marzo del año pasado se hablaba del fin del bipartidismo en España. Se hablaba la posible victoria de Podemos. Cuando nos imaginamos a un perroflauta con cola y sin corbata en la Moncloa, dirigiendo el destino de los españoles, más de uno se imaginó el Apocalipsis.

Nada más alejado de la realidad. A estas alturas sabemos que las aspiraciones de Iglesias, Monedero & Cía. no se realizarán, que a duras penas se consolidarán como cuarta fuerza política. Que los partidos tradicionales lejos de extinguirse ante las nuevas fuerzas, siguen conservando su espacio. Y que un partido, Ciudadanos, ha sabido aprovechar el espacio de los descontentos moderados y absorber votos de ambos lados del espectro político.

El gran fenómeno de cara a estas a elecciones generales ha sido Albert Rivera y la tolda naranja: Ciudadanos. Nacido en Cataluña para enfrentarse al separatismo catalán, el partido ha cobrado carácter nacional, obteniendo buenos resultados en las municipales y autonómicas, y más recientemente en las elecciones catalanas, donde se posicionaron como primera fuerza política de oposición. Para estas elecciones, un promedio de todas las encuestas nacionales, ubica a Ciudadanos como tercera fuerza, con 18.7% de los votos. La encuestadora SigmaDos ayer ubicaban a C’s como segunda fuerza política por detrás del PP y por encima del PSOE con 21.4%.

Sea cual sea el resultado final, Ciudadanos probablemente sea la ficha clave para formar gobierno. De momento no han cerrado la puerta a apoyar la investidura de Rajoy ni la de Sánchez. Ya hemos visto cómo han servido para que el PSOE gobierne en Andalucía y el PP en Madrid. En la misma encuesta de SigmaDos mencionada más arriba, la opción de coalición preferida por los encuestados es PP-C’s. Rivera estará en una posición de negociación privilegiada, muy por encima de Pablo Iglesias, el otro líder emergente.

Podemos tocó techo en enero de este año, llegando a ubicarse de primero en las encuestas con un 26.6% de los votos. Desde entonces, no ha hecho sino caer en picado. Son varios los factores a los que se puede achacar la caída: los escándalos de corrupción, la incapacidad ejecutiva que han demostrado o haber diluido la marca Podemos en otras coaliciones en las últimas elecciones. No hay que descartar el potente surgimiento de Ciudadanos, que ha absorbido al sector descontento moderado que está de acuerdo con el diagnóstico, pero no con las soluciones de Podemos.

El caso del PSOE es más estable, pero no necesariamente positivo. Luego de la defenestración de Rubalcaba se eligió a Pedro Sánchez (apodado por algunos medios como “El Guapo”) como salvador del desastre en el que se había sumido el partido. Poco ha podido lograr y por el contrario ha dado muestras de vaivenes en su discurso y posiciones. Un personaje con contradicciones, no deja de ser peligroso porque podría terminar siendo investido presidente de gobierno gracias a una coalición de izquierdas (se ha declarado abierto a la posibilidad de pactar con Podemos) o si logra convencer a C’s de sacar a Rajoy de la Moncloa a como de lugar. De no lograr el resultado esperado, Sánchez podría ser reemplazado por algún otro (u otra) líder del partido.

Por último tenemos el caso del PP. En cuanto a capital electoral, tanto las europeas, como las municipales y autonómicas, y las catalanas, han sido un aviso claro para el partido. Hace falta renovación. El PP será el gran perdedor de estas elecciones, aunque las gane. Pasó de tener el 45.6% del apoyo en enero de 2012 a 27.5% en el promedio de encuestas a noviembre de este año. Perderán la mayoría absoluta en el Congreso, lo que por salud democrática es positivo. Justificar la debacle del PP de para una serie entera de artículos. El caso es que a este punto queda demostrado que ya tocaron suelo y que no bajarán más. Al menos de momento.

A pesar de esto los populares ganarán las elecciones, lo que no implica que podrán formar gobierno. Necesitarán de Ciudadanos o aventurarse a formar gobierno en minoría, como lista más votada. Este último escenario es poco probable y la reciente experiencia de la vecina Portugal, donde los conservadores fracasaron al tratar de formar gobierno en minoría.

En un mes veremos la democracia en pleno funcionamiento. Fuerzas políticas distintas se verán forzadas a entenderse para garantizar la estabilidad de España y enfrentarse a los grandes retos que están por venir: Mantener la senda del crecimiento, el desafío soberanista en Cataluña, la crisis de los refugiados, el desempleo y la amenaza yihadista.