2 marzo, 2017 \

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A 48 horas de iniciar proceso de renovación, MUD trata de construir una posición unitaria y ¿asumir el costo político?

Luego de una extensión de  tres semanas y a 48 horas de iniciar el proceso de renovación de nóminas de las organizaciones políticas, los principales partidos de la Mesa de la Unidad (MUD) aún discuten si habrá o no una posición unitaria.

Sin embargo, este “consenso” pareciera estar lejos dadas las posiciones públicas de tres de los nueve partidos que conforman el llamado G9 de la alianza.

Así, pareciera privar entonces el “libre albedrío” de cada una de las organizaciones políticas, las cuales, sí coincidirían en dos puntos: el rechazo a las condiciones para ir a validad y el apoyo a la tarjeta de la Unidad-primarias.

“Sacrificio” y “trampa” también son dos palabras en las coinciden los opositores. El sacrificio visto desde el punto de vista de los partidos que así consideran el haber abandonado sus tarjetas en “pro” de la Unidad en las últimas elecciones y la trampa que creen, organiza el gobierno para ilegalizar a los partidos, no solo de oposición sino también del Gran Polo Patriótico (GPP), aliados del gobierno.

Los que no

Empezando por los que no irían, encontramos a la Causa R, Alianza Bravo Pueblo (ABP) y Vente Venezuela (VV), para quienes este apoyo a la “tarjeta de la manito” debería concentrar todos los esfuerzos.

José Ignacio “Chato” Guedez, Secretario General de La Causa, señala que decidieron no participar por varias razones. “Las condiciones son absurdas desde el punto de vista técnico y malintencionadas desde el punto de vista político. Y están hechas para ilegalizar a los partidos. No hay garantías”, dice luego de hacerse público el comunicado del partido dejando esto sentado.

El también secretario de la Asamblea Nacional es uno de loa que considera que la oposición debería enfilar baterías en defender la tarjeta de la MUD. “No ir es la mejor defensa a la tarjeta de la MUD. Es un sacrificio. Además, detrás de este proceso hay un argumento de la doble militancia que pretende eliminar esta tarjeta y retrasar las elecciones regionales, alargando el proceso. No vamos a validar esa estrategia, no hay razón para hacerlo porque no hay garantías de éxito”, insiste.

“La tarjeta es el vehiculo electoral. No creo que la Unidad este en juego porque unos vayan y otros no aunque consideramos que debió lograrse una postura estratégica común”, agrega Guedez mientras deja claro que reconocen el derecho de los que quieren ir.

En un tono más tajante, el presidente encargado de ABP, el diputado Richard Blanco, pronuncia un enérgico “no”. “Respetamos a los que vayan pero en la bajadita nos veremos y les vamos a decir que se lo dijimos. No hay forma ni manera de hacerlo. El gobierno esta copiando la política cubana o nicaragüense. La única solución era ir o no ir pero juntos pero, como no hubo opinión mayoritariamente de una u otra, nosotros no vamos”, señala Blanco quien le atribuye a la ocurrencia de un “milagro”, lo único que los haría cambiar de opinión.

Aunque la situación de Vente es distinta al resto de partidos de la Unidad y del G9 ya que no tiene una tarjeta, el partido de María Corina Machado tampoco esta de acuerdo con acudir al proceso organizado por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Winston Flores, miembro del partido, explica que no van a renovar “no porque no tengamos tarjeta, que evidentemente no tenemos pero teníamos una con la que íbamos a ir, no vamos porque rechazamos las condiciones. Creemos que no debemos legitimar al régimen y que eso es una trampa”.

Reconoce, como otros, que La Mesa se ha reunido en múltiples oportunidades pero no se ha logrado ese consenso necesario de ir todos o ninguno.

Los que sí

Aún y cuando el proceso de renovación inicia este 4 de marzo, el CNE no se ha vuelto a pronunciar al respecto. No ha dado respuestas a los varios documentos de partidos de oposición y progubernamentales que solicitan cambios en las condiciones, ni ha dado nuevos detalles logísticos y el directorio no se ha vuelto a reunir. Incluso, fuentes extraoficiales señalan que la fecha podría volver a correrse.

Sin embargo, en Avanzada Progresista (AP), están listo para lanzarse al ruedo. El partido inaugura la jornada el 4 y 5 de marzo, coincidiendo además, con la conmemoración del fallecimiento del ex presidente Hugo Chávez.

Teodoro Campos, diputado a la Asamblea Nacional por AP, no duda. “Vamos a ir” y asegura que tienen listas sus estructuras regionales a pesar de dificultades. “La opinión generalizada es que no puede quedar solo la tarjeta de la Unidad”, indica.

En este argumento coinciden con la tolda blanca. En Acción Democrática, que también acudirá, creen que deben “dar la pelea”. Ya en varias ocasiones, su líder, Henry Ramos Allup ha señalado que no cometerían el mismo error de 2005 de abandonar espacios.

Negal Morales, sub. Secretario General de AD Miranda, sostiene que, aunque “es un proceso diseñado para que varias organizaciones desaparezcan”, seguirán “peleando” las condiciones. “Si no cambian, igual participaremos y daremos la pelea en ese proceso y denunciaremos las irregularidades en la calle con la gente”.

En relación a que el CNE no convoque a las elecciones regionales hasta tanto se de el proceso de legalización, Morales considera que se pueden hacer ambas cosas: elecciones regionales y renovación. Que el ente electoral no lo haga, lo califica como “chantaje institucional”.

El Movimiento Progresista de Venezuela (MPV), también se une a aquello de “si nos van a ilegalizar, daremos la pelea”. La tolda política se suma a los que están dispuestos a acudir de todas todas.

Los que “no saben”

Voluntad Popular (VP), uno de los partidos con más probabilidades de quedar ilegalizado por una vía “legal” dada las declaraciones gubernamentales, espera, aún, lograr una posición unitaria en el seno opositor.

Su coordinador nacional encargado, Freddy Guevara califica el proceso de “ilegal, injusto y sin garantías”. Aún así dice que están dispuestos a dar “la pelea. No vamos a dejar que por forfeit nos ilegalicen. Estamos preparando todo para ir y duplicar la cifra que piden”, asegura Guevara.

“Nos echaremos para atrás si la mayoría de los partidos lo hacen. Buscamos una posición unitaria de que vayan todos o ninguno. Estamos en el debate de  cómo se lo hacemos mas costoso. Pensamos que si ninguno va, que es lo ideal, es costoso pero si, algunos lo hacen, es más costoso que el gobierno los legalice en la calle”.

El argumento del “consenso” y la decisión unitaria también es esgrimido por Un Nuevo Tiempo (UNT). Vicente Bello, su coordinador electoral manifiesta que “seguimos discutiendo y haciendo esfuerzos para ver si podemos tener una posición en conjunto. Es un tema que todavía esta evolucionando” aunque reconoce que “Nos estamos preparando para asistir y participar pero todavía no hay una decisión definitiva”.

Mientras, Primero Justicia (PJ), sostiene Juan Carlos Caldera, esta “luchando por el cambio de condiciones” y lograr una respuesta de manera unitaria pero reconoce la “intención de participar”.

Táctica y estrategia

Los partidos que, finalmente decidan participar en esta carrera de obstáculos, buscaran hacerlo en los estados de menor población y en los que sea “más fácil” sobrepasar el 0,5% requerido por el CNE. Estos deben sumar 12 estados para lo que cuentan con 390 puntos y 421 máquinas.

Pero además, y como si se tratara de un infomercial, los partidos que acudan a la cita, lo harán, por lo menos hasta este jueves, sin poder auditar la plataforma que se usará, detalle que ocurre por primera vez en un proceso electoral.

Los partidos que no logren el porcentaje requerido, contarán con dos días más, al finalizar el proceso.

Además, en el caso de los opositores, partidos como AD y PJ les tocaría renovar los mismos días: 24 y 25 de marzo, lo cual dificultaría el proceso dado el número de militantes que ambos poseen por lo insuficiente de los puntos y máquinas.

Los partidos de la alianza se trazan como “Plan A”, proteger la tarjeta de la  MUD; como  “plan B”, proteger las tarjetas de los partidos y así “blindarse” ante una posible ilegalización de la tarjeta de la Unidad. Otro punto en el que también habría consenso es que si la tarjeta unitaria llegase a caer en esta situación y alguno de los partidos que acudan al proceso de renovación logra sortear los obstáculos, se iría a unas eventuales elecciones con la tarjeta de ese partido. Eso sí, previas primarias. Eso sería, según fuentes consultadas, “un acuerdo y que se honrara”.