11 Mayo, 2017 \

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La decisión que acaban de definir fundamentales personajes del deportivismo nacional, contra la represión ciudadana, no es otra cosa que una espontánea actitud en defensa y protección de la constitucionalidad democrática, mancillada y sometida a constantes transgresiones

Muchas, empero demasiadas razones, les asisten a los deportistas, casi generalizadamente, para pronunciarse en contra el régimen gubernativo, a la cabeza del cual se encuentra un hombre que, en vez de conciliar a la ciudadanía, se ha dedicado a exasperarla.

Y, ese enardecimiento, no solo se expande si no que cobra vertiginosa fuerza, sobre todo cuando, a medida que discurre el tiempo, la crisis por la que atraviesa Venezuela, se agiganta generando disímiles discernimientos, muchos de ellos configurados hacia la crítica sensata en torno a la peligrosísima situación que afronta el país, sumido en los embates de una desastrosa política convertida en reaccionaria y de corte despótico, además de arbitraria y autoritaria.

En todo caso, los atletas apelan a sus reflexiones y evocan el comportamiento destructivo y demoledor del hijo de Sabaneta, quien dio riendas sueltas a la debacle por la que cruza Venezuela sin la esperanza de reivindicarse en la que su sucesor, no solo la solivianta, sino que la ha encaminado hacia la ruina y la devastación, a semejanza de una catástrofe desgarradora.

Cuando surgen movimientos como el que promueven factores importantes del deportivismo nacional, así será de problemático el horizonte, teniendo en cuenta que se trata de una fuerte y potencial contingencia la cual, de forma espontánea, y, sin estar vinculada a ninguna entidad política, se lanza a definir su postura contraria al manifiesto y terrorífico ambiente en el que el gobierno, desde distintos ángulos, ha venido mecanizando importándole los riesgos trágicos que acontecen a diario a lo largo y ancho de todo el país.

La protesta emprendida por figuras fundamentales, modestas y populares, estrechamente vinculadas al deporte,  contra la bestial represión del gobierno en menoscabo de la ciudadanía opuesta a su descabellada y absurda conducta, es la de forzar la barrera en medio de la firmeza que se advierte con la recuperación del hilo constitucional, en la actualidad proclive a una ilegalidad, cuya infracción quebranta las libertades públicas, siendo un atentado pugnaz  y refractario en agravio al sistema democrático.

De allí, que el ejemplo que están dando los deportistas, forma parte de una inspiración de fe en el poder de la unión. Es –en honor a la verdad-, la piedra angular de un sueño hacia la salida de la presente y mortificante pesadilla. El franco y sincero proceder de ese respetable núcleo, ofrece la esperanza de que al alcanzar el cercano momento decisivo, hacia la esencial aniquilación de la imperante calamidad, incluyendo a los más humildes, implica que se podrá ser tan valiente como sereno.

¡No hay vuelta atrás!