21 Abril, 2017 \

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Por Macky Arenas

Es abogado laboralista y co-redactor de la Ley  de Dignificación del Trabajador  No Dependiente Animados por la OIT y en conversaciones entre todos los sectores laborales, han colocado este proyecto de ley en la Asamblea Nacional.

_ ¿Cuál es el objetivo?

_ El proyecto ya se introdujo ante la Comisión de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional y está pronto a su consideración.  El proceso de elaboración tomó algún tiempo pues fue necesario pasar por un proceso de consultas a los trabajadores. Hace dos años, el Congreso Mundial del Trabajo, de  la OIT, estuvo dedicado al tema de la informalidad pues ya era una constante en América Latina que, de cada 10 trabajos que se creaban, 7 estaban signados por la informalidad.  Ese evento nos aportó importante material.

_  En Venezuela, ¿cuál es la realidad?

_  La informalidad es la principal fuente de empleo acá. Un estudio de hace aproximadamente 2 años que revela que el 52,8% de los trabajadores se desempeñaban dentro de la economía informal. En otro estudio de hace más o menos un año, había subido al 58%

_ ¿Se trata de que no hay oferta de empleo formal o porque en esta circunstancia resulta más ventajoso trabajar en la informalidad?

_  Es un problema común de América Latina, sólo que en Venezuela tiene características especiales por la situación que atraviesa la economía. Por eso la informalidad crece a mayor ritmo que en otros países.  Por ejemplo,  Perú, que era el ejemplo de informalidad en el continente, más bien ha logrado reducir sus índices pues llevan ya varios años con un crecimiento económico sostenido. Aparte de eso, la inversión es muy grande.

_  La inversión es un buen indicador, ¿qué ha pasado en otros países?

_  La inversión en Colombia el año pasado fue de 20 mil millones de dólares. En Chile, un poco más, 22 mil. En Perú está cerca de los 19 mil millones de dólares. Eso ha generado trabajo, empresas,  empleo de calidad. En Venezuela, contrariamente, tenemos estancamiento y depresión de la economía, caída de las importaciones de materia prima en un 62% entre el 2015 y 2017. De tal modo que aquí el trabajo formal ha disminuido muchísimo. Las únicas fuentes de empleo en Venezuela, desde el punto de vista del trabajo formal, es el empleado público y el sector está saturado, ha crecido demasiado, ¡hay 3 millones!

_  ¿Cómo está el sector privado?

_  Ha decrecido de manera impresionante su economía y el número de empresas cerradas. Los mismos directivos de Fedecámaras hablan de que dos tercios de las empresas han desaparecido. En el año  2000 había 12 mil empresas y quedan hoy 4 mil. De manera que en Venezuela la gente subsiste gracias al trabajo informal, por cuenta propia, la gente que anda a su riesgo.

_ ¿Cómo ven el problema del salario?

_ Otro fenómeno muy venezolano es la caída del salario. El sueldo es insuficiente por lo que el empleado formal debe acudir  al auxilio de otro trabajo para complementar el ingreso.

_ A lo cual se añade el tema monetario, el desequilibrio que ha creado espacios para actividades informales que generalmente garantizan un ingreso mayor que el que aporta el trabajo formal. Es el caso de los famosos “bachaqueros”…

_  Exactamente. Se trata de una informalidad extrema que raya en el delito.

_  Con esta ley, en la cual ha participado tanto el sector oficialista como los demás agrupados en distintas organizaciones, ¿qué beneficios vería -en las actuales circunstancias- esa clase de trabajadores desde el punto de vista de la dignificación de su labor?

_ Venezuela tiene un rezago en esa materia. Es un problema que tiene años con nosotros. La OIT ha elaborado lo que se llama la Recomendación 204, que es una guía para facilitar el tránsito de la informalidad a la formalización de esos emprendimientos. Pero parte de una visión distinta. Aquí se percibía al trabajador informal como una carga, como un peso, como algo negativo. La OIT ha propuesto tener otra óptica, insistiendo en que se trata de un trabajador que se procura su ingreso desarrollando una actividad por su propia cuenta, sin caer en el delito. Sabemos que la economía del delito también es muy extensa y resulta una gran tentación. Pero el trabajador informal honesto es un agregado para un país. Si se le presta la debida atención a esta población mediante la formación, por ejemplo, fortalecerle los criterios de empresarialidad que ya los tienen pues se han atrevido a salir a la calle y dar la cara al público, saber convencer para lograr la venta de un producto o arriesgarse en su fabricación, es mucho lo que se puede lograr. Son valiosos para la economía y para la sociedad.

_  ¿No se corre el riesgo de consagrar el trabajo informal?

_  Todo lo contrario. Lo que se busca es dar auxilio con esta disciplinas, ponerlos al día con instrumentos  tecnológicos, con el sistema de micro créditos –que en Venezuela hay una ley avanzada en ese sentido- en fin, con formación permanente, llevarlos a la formalización y que, en lugar de mantenerse como un trabajador al garete, termine con una microempresa como es el caso de Italia, donde  el 30% del empleo está en las microempresas del cual deriva el 18% del PIB de ese país. En España también es considerable.

_ ¿Cómo han incidido en la informalidad los constantes aumentos salariales decretados por el Ejecutivo?

_  Han llevado a la informalidad a muchas empresas formales. Los costos de la formalidad en Venezuela son muy elevados, por la vía impositiva, por la manera como se maneja el incremento del salario mínimo…

_ Habrá que terminar redactando otra ley para “dignificar” a las empresas que están cayendo en la informalidad…

_  (Risas) Tal vez, pero ocurre si te imponen un salario que no se corresponde con una productividad real, a lo cual se agrega el aumento de los llamados cesta tickets o bonos alimentarios, que es mayor que el salario mismo. Es una manera de disminuir la magnitud de las prestaciones sociales, lo que se llamó en un momento dado la bonificación del salario. Eso se corrigió con la reforma del año 1997 que estableció que todos los bonos formaban parte del salario.

_  Parece que ahora proliferan las perturbaciones…

_  Aquí hay varias, una es la deformación del salario, que no se corresponde con lo que el trabajador necesita para sostener a su familia. No hay una política que favorezca la inversión ni el establecimiento de empresas. Más bien hay un acoso a las empresas y esto tiene un costo. La consecuencia es la disminución de la productividad.

_ ¿Cuál es la tendencia en el mundo actualmente?

_  Es al trabajo por cuenta propia, sobre todo en las nuevas generaciones.

_  ¿Qué carga representarían para el Estado pues no contarían con los beneficios laborales del trabajador inserto en la estructura de una empresa formal?

_  El país ganaría mucho pues tendríamos nuevas empresas. Si se les da facilidades de crédito, de formación, de ubicación de nuevos trabajadores, conjuntamente con las alcaldías, ya no serían carga para el Estado.  España desarrolla un modelo de la OIT que se llama “Desarrollo Intensivo Local”, que son talleres para apuntalar el progreso local. En la mayoría de los países de América Latina todo esto se aplica y la ley que estamos promoviendo está vigente. Nosotros somos los rezagados. La informalidad debe representar ventajas, no una carga.-

Foto Archivo ENPaís