19 marzo, 2017 \

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El Barcelona sigue vivo en La Liga tras ganar 4-2 al Valencia en el Camp Nou este domingo, con goles Luis Suárez, André Gomes y Lionel Messi por partida doble. Por los valencianos, las anotaciones corrieron por cuenta de Eliaquim Mangala y Munir El Hadadi.

A pesar de los altibajos, el equipo de Luis Enrique sigue aspirando al triplete gracias a la magia de su tridente de ataque, la célebre MSN. El Valencia fue un rival más que digno, pero muy poca cosa ante el Barcelona más ambicioso.

El partido disputado en la Ciudad Condal fue una auténtica locura. Solo en el primer tiempo hubo cuatro goles repartidos en partes iguales, una expulsión -la de Mangala, héroe y villano-, y un fútbol indómito.

Mangala marcó en un córner tras la nula oposición del croata Iván Rakitic, pero luego se ganó la primera amarilla tras llevarse por el medio a Messi y la segunda vino poco después al pretender llevarse de recuerdo la camisa de Suárez. Fue precisamente el uruguayo el responsable del empate azulgrana pocos minutos antes.

La falta de Mangala fue pena máximo que el verdugo Messi no perdonó. Así estaba a punto de acabarse el primer tiempo, con la balanza inclinada hacia los catalanes, cuando Munir -cedido en el Valencia por el Barcelona, las cosas que tiene el fútbol- marcó y tuvo que pedir disculpas a la afición de su club original.

El Valencia salió a la segunda parte dispuesto a colocarse la capa de héroe para resistir con diez jugadores todo un tiempo ante el Barcelona en el Camp Nou. Sin embargo, fue un hombre más destacado por su entrega que por su virtuosidad, Javier Mascherano, el que se sacó una asistencia de la manga para que Messi marcara su segundo tanto de la noche: un misil disparado por su pierna derecha.

Así, se le vino la noche al Valencia, con Diego Alves en plan milagroso deteniendo como le era posible los embates de Messi y Neymar. En el camino, hasta el poste acompañó al cancerbero brasileño tras una metra lanzada por Ney. Fue justamente su compatriota quien hizo posible que le endosaran el último tanto del partido, apuntalado por un André Gomes a quien el gol le cayó como agua de mayo.

Crédito foto: Reuters.