19 Marzo, 2017 \

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El nuevo presidente de la Asamblea Nacional y coordinador nacional de Primero Justicia (PJ), Julio Borges, marca la diferencia por un estilo diametralmente opuesto al de su antecesor, Henry Ramos Allup.

Según la última encuesta de Venebarómetro, 43 % de las personas apoyan su liderazgo, mientras, el 41,2 % lo rechaza. Así, Borges tampoco escapa de la polarización que se apoderó del país.

Las diferencias de gestiones en la cabeza del Poder Legislativo no solo se evidencian en los discursos, el eje principal de la gestión de Borges se ha centrado, en estos dos meses, en la agenda internacional buscando alianzas con otros Parlamentos.

El haberle quitado la mayoría de la Asamblea al gobierno sigue pasando factura. Ya no solo es el tema legal sino que se le suma el económico puesto que el Parlamento esta casi en una situación de cierre técnico, sin presupuesto y con unos diputados que llevan más de cinco meses sin cobrar. El presupuesto de más de 25 millones de bolívares que están en el Presupuesta Nacional de 2017 no ha sido ejecutado y a eso se le agrega el salario de diputados desde octubre (utilidades, prestaciones, fideicomiso, etc); liquidación de trabajadores de 2015 y 2016; bonos de la convención colectiva; comida para el maternal y preescolar de la Asamblea y servicios como el agua.

A dos meses de su presidencia en la Asamblea Nacional y en un contexto en el que el gobierno no reconoce la directiva, ¿cuál es su balance?

JB: Nos ha tocado una situación muy difícil pero es una situación en la cual, nosotros tenemos que demostrar toda la fuerza y todo lo que es el sentido de resistir frente a un gobierno que decidió desconocer el voto, la Constitución e incluso, eventos electorales como las regionales y el revocatorio. Y en ese desconocimiento esta sembrando su propia autodestrucción porque es un gobierno que no tiene liderazgo ni legitimidad ni apoyo popular.

En estos dos meses hemos hecho cosas que lo que buscan es reafirmar nuestro espíritu de lucha democratica. Todo lo que significa legislar en la calle, cercano a la gente, aprobando Leyes como la Ley de Barrios, las sesiones en Guárico, Carabobo. Todo lo que ha sido también salir fuera de Venezuela a tratar de buscar la solidaridad de los Parlamentos de la región.

Estamos ya con un proceso para hacer un encuentro con todos los Parlamentos de América Latina, buscando que en ese encuentro se dé un apoyo total y completo al Parlamento venezolano. Y además, hemos seguido legislando, tenemos en cola más de 40 Proyectos de Ley junto al control administrativo.

-Sobre ese punto, se ha visto que ha habido un freno en el trabajo legislativo en cuanto a la presentación y debate de Proyectos de Ley así como múltiples prórrogas para segundas discusiones ¿Esto responde a algún tipo de estrategia?

JB: Para nada. Lo que pasa es que cuando yo llegue a la Asamblea el año pasado como jefe de fracción, llegue con una maleta de leyes hechas. Ley de cestaticket, la de Misión Vivienda, la del Banco Central de Venezuela (BCV), la Ley de Producción Nacional, la de Amnistía. Eran leyes que yo ya traía hechas como jefe de fracción.

Las otras leyes se han venido haciendo en el camino y quizás, por eso se han tardado un poco más. No obedece a ninguna estrategia. Ahora, lo que sí obedece a una estrategia importante es la de sacar las leyes sociales prioritarias y lo que vamos a hacer nosotros, que estamos seguros que viene un cambio en Venezuela, es no entrar en el debate de aprobar la ley y mandarla al Ejecutivo para el ejecútese. Lo que vamos a hacer es aprobarlas, conservarlas y tener todo lo que significa el nuevo edificio legal de Venezuela en todos los temas, listos. Eso sí es parte de una visión estratégica distinta.

-¿Cuál es la situación de la Asamblea luego del episodio con la Contraloría? ¿Llamarán a concurso?

JB: Mira, ese es un tema totalmente contradictorio porque se quiere llamar a un concurso y quienes tuvieron un contralor provisional fue el gobierno que domino todos estos años la Asamblea y nunca se plantearon hacerlo. Ahora quieren comenzar un procedimiento por el final, que es intervenir la Asamblea con una persona de la Contraloría. Lo lógico, aunque es un tema político y no legal, es que el Parlamento tenga toda su plenitud constitucional para ejercer sus funciones, entre ellas, tener un concurso, que el gobierno nunca quiso abrir, para tener un contralor. Incluso, el presidente anterior, Henry Ramos Allup, ni siquiera removió al contralor y trabajó con el mismo de Diosdado Cabello porque la visión es tener una estabilidad en esos sitios y no una visión de reparto.

-El Presidente de la República en algún momento mencionó que usted estaba investigando la gestión de Ramos Allup, ¿Es esto cierto? ¿Es normal hacer una revisión cuando se entrega un cargo de este tipo y hay una transferencia de poder? Y si es así, ¿en qué estatus está la revisión de la gestión pasada?

JB: Fíjate, cuando uno recibe un cargo, uno tiene la obligación legal de contrastar lo que tu recibes, de lo que esta escrito en la rendición de cuentas. Eso lo tiene que hacer todo el mundo en cualquier cargo. Pero que haya una decisión de que nosotros estemos revisando la gestión de Ramos Allup, no existe. Ahora, lo que es triste es que Nicolás Maduro este todo el día dedicado a meter cizaña, a tratar de dividir, a chismear en lugar de resolver los problemas del país.

-Usted describió la situación de la Asamblea como la de una Iglesia o una ONG que recibe donaciones ante la decisión gubernamental de no enviar el presupuesto ¿Cómo se manejan estas donaciones legalmente?

JB: Es que, al final son ayudas como poner la comida para los diputados, gente que ayuda para que podamos tener papel porque ni siquiera hay papel en las oficinas. Todo esta cortado. Son ayudas materiales, no en dinero.

Es una ayuda material para que nosotros podamos sobrevivir y eso no esta fuera de la legalidad. Quien esta fuera de la legalidad es el gobierno que ha cortado el presupuesto y funciones a la Asamblea. Y cuando lo dices afuera, lo que te dice la gente es que allí hay una dictadura.

Más allá de la legalidad que le pueda imprimir o no el gobierno en su discurso a la Asamblea, también hay dudas a lo interno. Sesiones que empiezan si  el quórum requerido y una evidente inasistencia de parlamentarios, ¿Desde presidencia se piensa tomar cartas en el asunto?

JB: No hay posibilidad, y en eso estamos claros en la directiva, de que si no hay quórum, sesionemos. Cualquier inicio de sesión se ha hecho con el quórum que estipula el reglamento para comenzar.

-El martes comenzaron con 67 diputados.

JB: Podríamos verlo. Una de las cosas que decimos siempre, es la conciencia de que ustedes (periodistas) están muy pendientes de esos temas. Nosotros tenemos que hacer el esfuerzo, y lo hacemos semanalmente, de que a pesar de que los diputados no cobren o estén en la peor indigencia ya que hay diputados del interior que les cuesta mucho más, que eso no sea excusa y que los partidos cumplan con los diputados y aseguren que sus fracciones van a estar completas. Eso es un tema de preocupación y bueno, los partidos lo manejan con bastante responsabilidad.

Ahorita con las renovaciones ha habido quizás, alguna merma pero en términos generales, se cumple el procedimiento. Que hay casos en que los diputados se vayan durante la sesión y afecten el quórum, puede suceder.

Pero las sesiones continúan y no se suspenden…

JB: Pero para eso existen los mecanismos del reglamento. Para que haya verificación de quórum si las pidiera el gobierno.

-¿Cree que la falta del PSUV en la plenaria los ha afectado en el sentido de no tener una especie de “contraloría” en esos temas?

JB: Lo que demuestra eso, más allá del caso concreto, es que lo más sano para cualquier democracia, en cualquiera de los niveles, es que haya un ejercicio del poder que este vigilado por otro. Que haya pesos y contrapesos.  Cuando alguien ejerce, sea la Asamblea Nacional o una alcaldía, sin control, lo quiera o no va a degradarse siempre. Al final, en cualquier situación de ejercicio de Poder, tu necesitas el más estricto control.

-Entonces, ¿allí habría una autocrítica?

JB: Más que autocrítica lo que tenemos que hacer nosotros es tener cuidado de hacer todo, absolutamente todo, como corresponde, aún no teniendo el peso del otro equipo que debería estar viglando que las cosas se hagan y esa es la esencia de la democracia. Lo que más quisiera yo es que estuviese funcionando de esa manera en este momento.

-Los familiares de los denominados presos políticos, solicitaron que se discutiera en plenaria, esta semana que pasó, la petición de activación de la Carta Democrática. Sin embargo, esta discusión no se dio ¿por qué y para cuándo esperan hacerlo, si es que piensan hacerlo?

JB: La idea de que, cuando se discuta la solicitud de la Carta estén presentes los familiares, fue mía. La propuesta fue mía. El informe de Almagro aceleró todo. En la reunión del lunes con la directiva y jefes de fracción vamos a decidir lo que va a ser el procedimiento para aprobar, con la mayor fuerza que podamos, todo lo que implica ese llamamiento para la invocación de ese mecanismo.

-Entonces, no habría una fecha para ese debate todavía

JB: Es que no lo puedo decidir yo solo. En la reunión del lunes lo vamos a decidir entre todos.

-Con respecto a esta solicitud de activación de la Carta Democrática, ¿ustedes consideran que se tienen los votos?

JB: No puedo hablar de los votos porque desconozco la situación de los otros países. Lo que sí te aseguro es que el déficit y el problema democrático en el país da para la activación de la Carta y ,mucho más. El nivel de destrucción y degradación de la democracia en Venezuela es mucho más grave que la misma aplicación de la Carta. Es un problema que ya va más allá de lo  político. Es un problema humanitario, de lo que he llamado yo un genocidio social por todos los problemas que están atados al sistema que el gobierno, a propósito, a creado en Venezuela.

-Sin embargo, Brasil sostuvo que evaluara su apoyo y Perú, que la expulsión de Venezuela sería algo “grave” ¿No estaría la oposición convirtiendo la Carta Democrática en un nuevo “revocatorio”? Y ya conocemos cuál fue el desenlace

JB: Hay algo que tenemos que entender muy bien los venezolanos, el gobierno de Maduro lo vamos a cambiar solo los venezolanos. La comunidad internacional puede ayudar, presionar, debilitar a un régimen que no es democrático pero la solución final democrática la ponemos nosotros y la presión más dura para que la democracia vuelva a Venezuela la tenemos que poner los venezolanos. Nadie, mágicamente, va a salvar el país. Ni Trump, ni Almagro ni el Papa. Somos nosotros los que hacemos el remate final para imponer una solución democrática en Venezuela.

-El gobierno ha negado de múltiples maneras la ayuda humanitaria. Más recientemente en el Examen periódico Universal. Ustedes decretaron una emergencia alimentaria y aborda la elaboración de una Ley que blinde esa ayuda y la solicite la Asamblea. ¿Cómo sería esto posible entendiendo los antecedentes?

JB: Lo importante es que nosotros estamos poniendo los temas que corresponden, por ejemplo, el tema alimentario. Que el país se pregunte a quién le dan  los dólares a 10 bolívares para traer comida. Eso nadie lo conoce porque el gobierno maneja los dólares del pueblo como le da la gana. Un dólar que ellos otorgan a quien le da la gana y para traer quién sabe qué. Esas preguntas  hay que ponerlas como centro del debate en el país.

El tema de los Clap, que le cuesta al intermediario 8 dólares, se lo vende al gobierno en 35 y el gobierno termina vendiéndolo en 1000 dólares a cada venezolano. La destrucción de las empresas venezolanas. Para  nosotros el centro del debate tiene que ser el problema humano y social de la gente y no distraernos en el tema político que es lo que quiere el gobierno. Las validaciones, la invasión gringa, cualquier tontería de esas. Aquí, lo importante es el drama social y la respuesta que cada institución tiene que dar.

-Pero no son excluyentes. El drama social deriva de un problema político. Por eso insisto, ¿cómo esta ley blindaría la ayuda humanitaria, entendiendo además, que usted señalo que hay una estrategia de no pasar las leyes al Ejecutivo?

JB: Depende del tema. La Ley de Seguridad Social de los Policías se le mandará al Ejecutivo para que sea el quien tenga en sus manos el aprobar o negar derechos sociales para los policías. Esta ley de emergencia alimentaria es lo mismo. Que la gente sienta que la pelota está del lado de Maduro que es quien ha creado este sistema de hambre.

Voluntad Popular (VP) puja por unas elecciones generales este año; AD, porque se hagan elecciones regionales este año. PJ, ¿por qué se decanta?

JB: Lo ideal es que tengamos elecciones generales en el país. Es lo que más quisiera y pide la Carta Democrática. Ahora, este gobierno tiene que hacer elecciones este año de unas que sí les toca que son gobernadores y alcaldes. Cualquier elección la vamos a afrontar y la vamos a ganar pero, por lo que nosotros estamos luchando es por unas elecciones generales que es lo único que va a permitir que salgamos del caos que estamos viviendo.

-Se conformaría PJ solo con las elecciones de gobernadores y alcaldes y esperaría al 2018 por las presidenciales?

JB: No nos conformaríamos. Las regionales serían un escenario de una gran lucha donde vamos a demostrar que el país quiere un cambio y vamos a ratificar que Venezuela esta absolutamente descontenta con esto pero no estaríamos materializando el cambio importante que es el de gobierno. La lucha tiene que seguir siendo un cambio, no solo de gobierno en unas elecciones generales, sino un cambio de todo el sistema político y económico.

-Usted en los últimos meses ha cambiado su discurso para dirigirse a las Fuerzas Armadas ¿cómo compaginar ese cambio de discurso que busca tender puentes con el argumento de que estamos en dictadura y que al gobierno es sostenido por militares?

JB: Precisamente por eso. Porque quien puede hacer la diferencia, además del pueblo venezolano, es la Fuerza Armada. Una Fuerza Armada que esta sufriendo, en su mayoría, los mismos problemas que el resto de los venezolanos. Las Fuerzas Armadas tienen que ser parte de la solución del país ¿Qué significa eso? Que tienen que ser una institución que presione para que valga la Constitución en Venezuela, que haya elecciones, derechos humanos. Eso parte por señalarles que los vemos como parte del futuro en una democracia distinta donde no serán partidizados ni ideologizados ni colonizados sino que, van a ser una Fuerza Armada Nacional de todos los venezolanos. No de una parcialidad política. No serán perseguidos. Cada caso se verá uno por uno, individualmente. Decirles que no tengan miedo al cambio y que, más bien los invitamos a soñar un futuro distinto

-Piensan devolverlos a los cuarteles, quitarles el derecho a voto… ¿eso se ha discutido?

JB: No. Yo creo que a las Fuerzas Armadas hay que hacerlas partes del desarrollo del país. Por ejemplo, sería absurdo recortarle el voto. Lo que queremos es una Fuerza Armada moderna contribuyendo al desarrollo del país. Ese, es uno de los temas fundamentales, cruciales y de vida o muerte para lograr el cambio en Venezuela.

-¿Usted ha mantenido contactos con algún funcionario del gobierno, llámese Jorge Rodríguez o José Vicente Rangel, en aras de tender puentes para regularizar la situación de la Asamblea?

JB: En ese particular no. Mas bien, nosotros quisiéramos que Venezuela fuese un país normal donde el presidente de un Poder pudiera tener cualquier tipo de conversación con el gobierno para buscar soluciones para el país pero eso no es así. Hay una muralla china que impide que haya diálogo en Venezuela y al final, quien paga eso es el pueblo. Y quien ha creado esa muralla de desconocimiento del país es el gobierno.

-¿Pero ustedes han hecho algo en procura de ese acercamiento?

JB: Bueno, fíjate todo el esfuerzo que se hizo el año pasado con el tema del diálogo donde tuvo un costo político para la oposición. Sin embargo, el gobierno, teniendo una oportunidad, al final se burlo. Si ves la carta de Almagro dice que buena parte de la aplicación de la Carta es porque el gobierno se burlo del proceso de diálogo, la carta de Parolin dice que el gobierno se burlo de los acuerdos. De manera que, la oposición ha dado testimonio, hasta costoso políticamente, de querer buscar una solución pacifica y el gobierno se ha burlado

-¿Han mantenido contactos con los mediadores?

JB: No. Zapatero vino a Venezuela y estuvo solamente con el gobierno, no tuvo contacto con la oposición. Estamos a la expectativa de que el gobierno cumpla y eso es lo que el país entero espera, el mundo entero espera.

-Pero entonces, ¿hay expectativas? Porque como usted dice y lo refleja la encuesta de Venebarometro, la oposición perdió casi 10 puntos desde que se sentó con el gobierno hasta ahorita y rechazan una nueva reedición de diálogo

JB: No es que lo espero en el sentido de que tengo fe de que va a cumplir sino que la pelota esta en la cancha del gobierno. El gobierno es el que tiene ahorita la decisión de seguir burlándose de la Constitución y de los venezolanos o abrirse a elecciones, a liberar a los presos políticos y respetar la Asamblea.

Chúo Torrealba hizo su balance de gestión y en su discurso señalo que el fracaso del diálogo también se debió a que la oposición no fue con objetivos unitarios y que no se acepto un apoyo técnico a pesar de que estaba a disposición ¿La oposición ha evaluado realmente el costo político de esta decisión?

JB: El problema, a mi modo de ver, es que tu vas con la mejor intención por tu país a tratar de obtener soluciones y el gobierno se burla de eso. Allí es donde esta el cortocircuito. No es que la gente no crea en el diálogo. El problema es que la gente no cree en el gobierno. Y el gobierno termina jugando con fuego que es con la paciencia de todo un pais. Entonces, si tu le preguntas a todos los venezolanos, lo que mas desearían es un cambio sin violencia y por eso la gente esta dispuesta a que haya un cambio a través de cualquier mecanismo como el voto o diálogo pero el gobierno tiene tan poca credibilidad que, hoy por hoy, los venezolanos piensan que no hay solución pacifica para la crisis y por eso tienen esa sensación de encierro, de claustrofobia.

Pero en ese camino, la oposición también esta perdiendo credibilidad dada sus acciones catalagodas más como desaciertos que aciertos…

JB: Todo eso puede ser verdad pero, hoy por hoy, la frustración de la gente tiene que ver más, en mi opinión, con el heho de que siente que no hay salida democrática a la crisis. Más que estar bravos por errores que hemos podido cometer, que es cierto y hemos seguido luchando, la gran frustración es sentir que no hay salida a un gobierno que esta gobernado a la fuerza y dictatorialmente.

-Retomo el tema de la confianza de la gente en la MUD. Hay un grupo de opositores como Aristeguieta Gramko que asegura que “ya paso el tiempo de la MUD” ¿La oposición ha evaluado la posibilidad de que se rredite un sentimiento “antipartidista” que lleve a un outsider a capitalizar el descontento hacia el gobierno y la oposición?

JB: Hay que entender algo. No hay nada que nosotros estemos dejando de hacer. Lo que tenemos que entender es que estamos en dictadura y que si no nos unimos todos se hace más difícil salir de ella. Eso lo tiene que entender todo el mundo y eso pasa por entender que el enemigo esta enfrente y se llama Nicolás Maduro y su combo y que el enemigo no esta a los lados. Al final, le hacen un gran favor al gobierno quienes se dedican más a criticar a la oposición que uniéndose a construir una sola posición para vencer a la dictadura. Es tan simple como eso.

-¿Cree que en algún momento PJ se quite ese “sambenito” de haber sido un partido que inicio con fondos de PDVSA?

JB: Eso es una cosa absolutamente ridícula. Primero Justicia nació como una ONG que luchó por los jueces de paz en las escuelas, cárceles y en esos años, que fueron muchos, ganamos premios como el del Banco Mundial como uno de los programas que más ayudaba a vencer la pobreza, tuvimos convenios con la Unión Europea, con el Banco Interamericano de Desarrollo y entre muchas otras organizaciones, también con PDVSA y eso fue antes de ser partido político. Que el gobierno haya agarrado esa obra social que nos dio vida y la haya distorsionado y destruido tratando de mancharnos, al final no quita el trabajo que hemos hecho durante tantos años.

-Volviendo con la Asamblea, ¿piensan blindarse con respecto a los créditos que estaría solicitando el gobierno a organismos internacionales por vías alternas?

JB: El mensaje nuestro al mundo es muy claro: todo convenio, toda alianza, toda deuda que no pase por la Asamblea es nulo. Cualquier banco o país que quiera prestar dinero a Venezuela sin pasar por la Asamblea sepa que ese préstamo o concesión va a ser anulada en el futuro. De manera que, no se arriesguen a caer en una trampa con un gobierno que esta en desacato.

-¿Han tenido contacto con algunas de estas instituciones a las que les ha sido requerido algún préstamo?

JB: Enviamos una carta al presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF) diciéndole que si ellos (gobierno) vuelven a plantear un préstamo a vía el BCV o el BANDES sin  pasar por la Asamblea, que sepa que ese préstamo será desconocido a la vuelta de la esquina cuando seamos gobierno y él será responsable de haber avalado algo ilegal en nuestro país.

-¿Julio Borges se medirá en primarias?

JB: No. En ninguna.  Yo lo que tengo es mi trabajo ahorita como presidente de la Asamblea y hacer todo lo que pueda por cambiar esta realidad en la que estamos ahora y poder abrir las puertas al futuro que queremos los venezolanos

-¿PJ apoyaría la solicitud de VP de realizar lo más pronto posible unas primarias?

JB: Lo hemos dicho. Nosotros estamos a favor de hacer lo mas pronto posible, por lo menos,  las primarias de gobernadores y alcaldes para poner la presión a las elecciones que tocan e incluso, hemos puesto sobre la mesa la posibilidad de hacer las primarias presidenciales.

-¿Y ese tema se ha discutido en la MUD?

JB: En el G9 del martes 21, es uno de los puntos de agenda.