19 Marzo, 2017 \

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***En cantidades mínimas es que las personas que aun pueden comprar, adquieren rubros de la canasta básica en los barrios de Caracas.

***El gobierno no produce cambios económicos sino que insiste en medidas como la de las expropiaciones, una de las causas de la crisis económica.

La extrema situación de escasez de alimentos y altísimos precios de los pocos que se comercian en el país, ha obligado a que las modalidades de compra de comida hayan cambiado totalmente en Venezuela. El sector informal, compuesto de una fuerza laboral de casi 55% de desempleados, se ha convertido en el aliciente de quienes aun apenas pueden comprar rubros procesados por el sector agroindustrial.

“Una tética de azúcar, de café, de harina o aceite”, “una bolsita con masa de maíz molido”, es lo que pueden adquirir la mayoría de personas en los principales barrios caraqueños. Se trata de presentaciones de un cuarto de kilo y hasta de 200 gramos del rubro, en una pequeña bolsa, que sólo lo pueden comprar algunas personas, en ocasiones, debido a que un kilo de azúcar lo están ofreciendo en 6 mil bolívares, lo que representa 15% del salario mínimo.

Estas presentaciones no tienen control sanitario alguno, ya que vendedores informales se encargan de empaquetar los alimentos que se venden a tamaño de tazas. Los huevos se venden en “mini cartones” de cuatro unidades y hasta de seis unidades máximo. En el caso de rubros de higiene personal, el jabón de baño cuesta en las calles caraqueñas, 6 mil bolívares y los desodorantes originales prácticamente no existen, lo que se consigue en la calle son falsificaciones que los vendedores informales rellenan con cremas o sustancias que ellos mismos preparan y aun así, revenden en 7 mil bolívares, tales productos.

Hay personas que sin más remedio deben hurgar en basureros, los desperdicios y sobras de comida en restaurantes, así como en los mercados principales recoger del piso hortalizas y sobras, se trata de grupos muy débiles en la estructura social, los más pobres, quienes ganan sueldos muy bajos en relación con la inflación y gente desempleada que necesita llevar a sus hogares algún tipo de alimentos que consiguen en los desechos.

La situación económica agobia a todos los sectores. El gobierno de Nicolás Maduro no ha presentado un plan económico que logre poner fin o mejorar la dramática y trágica situación que ya tiene a 25% de los niños en situación de desnutrición y 25% ya con señales iguales, según datos de Caritas de Venezuela. El gobierno continúa implementando medidas que no corrigen el rumbo, tales como el exceso de fiscalizaciones, como se produjo esta semana en el caso de las panaderías. Para supervisar 2.398 panaderías del país, el gobierno anunció que 10.100 funcionarios, entre civiles, militares y policías saldrían a vigilar los procesos de como los panaderos hacen pan y emplean la harina en sus productos, mientras Fevipan, anunció que el problema es que 80% de las panaderías no tienen harina de trigo, debido a que el gobierno apenas logra importar 3,33% de la harina que se requiere en toda Venezuela para mantener estos establecimientos en pleno funcionamiento, no se permite que el sector realice importaciones directas y tampoco se aprueban divisas para que se haga.

El Ejecutivo mantiene el control de cambios, principal problema de las finanzas del país, que ha generado una distorsión que sólo favorece a los grupos en que en Cencoex les asignan divisas y que por lo general son empresas íntimamente ligadas al partido de gobierno, PSUV, que por ejemplo logran contratos como el de importar alimentos para el CLAP, programa que devora grandes cantidades de recursos y apenas ha logrado resolver la demanda de la alimentación de este país en sólo 3,5%. La política de asedio y ataques a la empresa privada, el déficit estatal, el alto endeudamiento del país y los bajos precios del petróleo, no permiten al gobierno solucionar la crisis económica que lleva a Venezuela rumbo a una hambruna generalizada.