9 Abril, 2017 \

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El Departamento de Estado, la Casa Blanca, el Capitolio Federal, la Corte Suprema, la CIA, el FBI y el Pentágono son entidades distintas y a veces diferentes en Estados Unidos, país-continente donde la libertad es posible gracias a la diversidad de intereses. En un juego de pesos y contrapesos, los poderes normales en toda sociedad resultan saludablemente equilibrados entre sí, de manera que ninguno pueda abusar el tiempo suficiente para hacer un daño estructural. Y eso para hablar de los poderes públicos, pues hay poderes privados -Wall Street, la industria petrolera, Silicon Valley, la industria de armamentos, los medios de comunicación, etc., que también tienen mucho que decir en este complicado móvil de Calder.

Con Trump asumió el poder una alianza de los petroleros con los militares. Los petroleros asumieron el Departamento de Estado, lo cual convierte esa alianza en una combinación letal. La diplomacia actúa respaldada por los misiles, conquistando espacios para montar torres de perforación. Esta semana dieron una deslumbrante exhibición en Siria, respaldada por un desconcertante “side step”: Trump, ejecutivo de líneas estratégicas fijadas en otros niveles, duerme en su residencia privada con el líder chino con quien estaba supuesto a distanciarse, mientras el Pentágono le recuerda a Putin quién es el toro que más mea en la dehesa. Con esa lluvia de tomahawks las petroleras le dicen al ruso “Tú a mí no me jodes”. En cambio, yo sí te puedo joder a tí, expresan, en significativa simultaneidad, por la voz del almirante Tidd, jefe del Comando Sur, que incluye a Venezuela. En una exposición llena de advertencias ahora respaldadas por un régimen ganoso de utilizar su absoluta superioridad militar -sino pa´qué tanto gasto-, el agresivo marino hace saber que su preocupación en el área no es el narcotráfico, gran negocio del sistema financiero, sino la penetración de Rusia, China e Irán a través de Venezuela -lean al respecto al otro Poleo, en la página del frente. Ese bolsón de petróleo y gas en las bocas del Orinoco lo encontré yo, ¿okey?

“Donde ronca tigre no hay burro con reumatismo”, hubiera dicho mi abuela barloventeña, pasándose el cigarro negro de la comisura derecha a la comisura izquierda. (Y Raúl Castro, viejo gallo desplumao, cree que inhabilitando a Capriles podrá enderezar la parada).