19 Abril, 2017 \

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Según una reciente previsión del Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación venezolana de 2017, cerraría en 720,5%, siendo esta una corrección de la previsión de principios de año, cuando se ubicaba en 1.660%, además el ente monetario también estima que la caída del Producto Interno Bruto (PIB) de este año termine con un retroceso de -7,4%.

La revisión a la baja o de desaceleración del dato inflacionario, tiene que ver con que el componente recesivo de la crisis de Venezuela toma fuerza. La razón de que los precios comiencen a perder fuerza en la subida, es que ya la población está en una situación de pobreza prácticamente generalizada, en más de 80%, con pobreza extrema que estaría cerca de 50% y es que la caída en términos reales del ingreso del venezolano lo ha dejado en la ruina total, sin posibilidades de dar cobertura siquiera a las condiciones mínimas de alimentación, cuando la canasta alimentaria cuesta 665 mil bolívares al mes y los sueldos mínimos, junto con el bono alimenticio, no superan los 155 mil bolívares mensuales, es decir apenas cubre 23,30% de las condiciones mínima de alimentación básica.

La realidad anterior deja al venezolano sin poder dar cobertura a otros gastos, como ropa, calzado, diversión, educación, turismo, invertir o ahorrar, lo que se traduce en una caída de la demanda de bienes y servicios de todo tipo, produciendo así una frenada a la subida de precios, que a pesar de ello siguen siendo sumamente altos.

El componente recesivo entra con fuerza, las empresas se ven obligadas a frenar la escalada de precios ante el desplome del volumen de ventas, lo que genera pérdidas y cierre de puestos de trabajo, no sólo en el sector privado, sino en el público, esto agrega más desempleados y más caída de ingreso, lo que acelera la caída de las ventas, entrando en un ciclo recesivo, que tiene efectos más peligrosos, que la misma situación de inflación.s

Foto: Bloomberg News