16 marzo, 2017 \

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Por naturaleza estoica y una vida con el alma a la intemperie no he sido sensiblero. Nacimos para sufrir más que para gozar. El valor consiste en no perder la elegancia en medio de la mayor adversidad. Está bien todo eso. Pero cuando veo a una doctora especialista en la materia informando que la mitad de los niños venezolanos sufren hoy desnutrición, se me van todos los tapones y concluyo en que a estos canallas que nos tienen secuestrados hay que sacarlos como sea, como sea, como sea, como sea, como sea.