22 Abril, 2017 \

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Es la vida de Andrea Bocelli llevada a la gran pantalla por el mismo director de El Cartero, Michael Redford. El tenor italiano disfrutó de la proyección de su película The music of silence, basada en su autobiografía de 1999, en la intimidad del hogar miamense, con su familia más cercana. Y colgó el íntimo momento en su cuenta Instagram, en la cual el compositor y tenor es sumamente activo. El reparto es espectacular, por lo que no dudamos que será todo éxito. Toby Sebastian -el Trystane Martell de Juego de Tronos-, en el rol de Andrea Bocelli, el niño que se quedó ciego a la edad de 12 años, y que a pura voz ha logrado vender ochenta millones de discos en todo el mundo. El zorro Antonio Banderas -antes del infarto-, interpreta al maestro de música del apreciado tenor. Corresponden a Jordi Mollá, el de En el corazón del mar, y a Luisa Rainieri -la actriz de Cartas a Julieta- interpretar a papá y mamá Bocelli. La película incluye, además del excelente reparto, temas inéditos del artista, con la guinda de que el mismo Bocelli participó en la escritura del guion, junto a Anna Pavignano y Redford. La película se rodó casi toda en Roma, por lo que, en cuanto a fotografía, debe ser una delicia.

Bocelli estuvo de concierto este último sábado en Panamá, donde deleitó al público con el maravilloso e inolvidable Concierto que vimos en Miami en febrero y que reportamos en este espacio.

Saqueando el pasado

23 de Enero de 1958: Primera página de los medios impresos venezolanos el día después de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez. Son pocos los medios sobrevivientes a aquella dictadura -por no mencionar los de la nueva ola-, que se han atrevido a enfrentar a los déspotas de hoy. Mientras los sangrientos sucesos que ocurren en Venezuela bajo el régimen de Nicolás Maduro son noticia de primera página en todos los medios de comunicación del mundo, los medios de aquí -especialmente los radioeléctricos-, hacen mutis. Para esos medios indignos vale más un mendrugo de pan que el sufrimiento de todo un pueblo. Vergüenza son para el otrora combativo periodismo venezolano, el deshonroso ocultamiento de noticias por parte de sus directivos, y hasta de los mismos periodistas que por un miserable salario permitan que sus informaciones no lleguen a los lectores en esta hora menguada, cuando la patria más necesita de sus hijos. ¡Qué raya!