30 diciembre, 2015 \

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La nueva novela de Barrera Tyszka, Patria o muerte, explora la cotidianidad de vivir en una nación que giraba en torno a un solo individuo: cuenta las historias privadas de varios ciudadanos de la capital venezolana en la época de la enfermedad y muerte de Chávez. La descripción del libro dada por la mayoría de los medios, señala que a través de esas diferentes historias el autor retrata un país que se ve completamente sumido en una inestabilidad emocional inimaginable, cuando la realidad es que no se retrata a un país, sino más específicamente las luchas y desencantos de la clase media caraqueña antichavista y cómo ven ellos el país en el que intentan vivir.

Patria o muerte esta estructurada como una novela coral, narrando de forma simultánea las dificultades principales del ciudadano de clase media: Miguel Sanabria, médico jubilado cuyos familiares pertenecen a partidos políticos diferentes; Andreína Mijares, sifrina desesperada por recuperar el apartamento que sus inquilinos no quieren entregar; Fredy Lecuna, periodista desempleado que investiga la enfermedad de Chávez; María, niña que vio cómo asesinaban a su madre para robar su cartera; Rodrigo Lecuna, niño que ve a su familia y hogar desintegrarse rápidamente; y finalmente Madeleine Butler, una periodista norteamericana obsesionada con el carisma del presidente, quien representa la visión del extranjero. Es un libro lleno de violencia, dolor, soledad y división.

La propuesta temática de Barrera Tyszka es interesante, y los lectores venezolanos pueden con facilidad relacionarse con los personajes y las complicadas emociones que les genera sentir que viven sometidos en el borde del abismo, siempre luchando para no caer; pero aún así es inevitable quedar decepcionado con su desarrollo. Hay carencias en la representación de los ciudadanos que apoyaron a Chávez, y apenas se explica por qué su figura es tan importante en todas las esquinas del país. Un libro que sitúa su contexto en torno al efecto que tiene un solo individuo sobre el resto, debe necesariamente dedicar más de un par de páginas a los individuos para quienes Chávez es un Dios y símbolo de esperanza, para quienes lo pusieron en ese pedestal del que no se dignó a bajar ni antes ni después de su muerte. Lo único que permite ver un retazo de esa devoción inmensurable, son tres personajes secundarios –sí, secundarios y no principales– que vienen de Petare y se dedican a invadir apartamentos. Una sola de esas tres mujeres, llamada La Tierrúa, explica su amor por el presidente. Innegablemente ese par de páginas tienen fuerza emocional y no pasan desapercibidas, pero en cuanto a lo que la novela quiere lograr, son superficiales. Falta el protagonismo de ese personaje pobre, la voz de una clase obrera que vive honestamente y ve sus esperanzas en Chávez. Miles en el país, inexistentes en la novela.

Los personajes carecen de profundidad y resultan superficiales, hasta el punto en que dejamos de intentar entender el por qué de sus acciones. Hay vacíos en la trama, preguntas sin responder que a pesar de ser sencillas de explicar se dejan en el aire. ¿Por qué María prefiere salir de su refugio y huir al exterior que tanto teme en lugar de esperar a su familia? ¿Por qué Tatiana Lecuna no llama a la policía? Justo al encontrar a Andreína Mijares, la dueña del inmueble, junto a tres mujeres de Petare dispuestas a sacarlos ilegalmente del apartamento, Tatiana –la inquilina que no quiere hacer entrega de la propiedad– amenaza con llamar a la policía. Sí, se ríen de ella y te dan a entender que hacerlo es inútil, pero ¿por qué? ¿La ley no protege a los inquilinos con menores de edad? ¿Será que las petareñas tienen amigos en la policía? ¿Será que Tatiana llama a la policía pero le dicen que no pueden hacer nada? ¿Será que le faltan páginas a mi libro? Sin entender esto, el resto de la historia sencillamente no tiene sentido, es el caos por el caos y el “¿por qué?” que hace un eco permanente en la cabeza del lector hasta que finaliza la novela y se olvida del asunto.

De resto, el libro cuenta con un estilo narrativo diverso y sencillo propio de un autor que ha trabajado con destreza como escritor de artículos, novelas, cuentos y guiones. El contenido y estilo periodístico hacen presencia en varias ocasiones, de forma efectiva, para fijar el contexto y hechos de la época. A su vez, la novela está llena de metáforas y frases contundentes, como por ejemplo el último intercambio de palabras entre dos personajes, María y Rodrigo, los únicos jóvenes y representantes del futuro incierto del país:

-¿Cómo te sientes?

-No lo sé. Todo es raro.

-¿Quieres regresar?

-Ya no podemos.

-Y entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿Adónde vamos a ir?

Lo más notable de la obra de Barrera Tyszka, sin duda alguna, es su estructura y la sutil relación que establece entre los personajes. Cada uno de ellos mantiene relación con otro, y esa relación, más allá de haber sido creada a través de internet o por vivir en el mismo edificio, es engendrada por un solo individuo que los/nos afectó a todos por igual: Chávez, el lamentable mito nacional.

Puntuación dada a la novela Patria o muerte (1 – 5): 3