17 Marzo, 2017 \

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En torno al Caso Venezuela hay un submundo de farsantes que se auto-designan asesores políticos, expertos de opinión y otras brujerías. Salpicando su conversación con los nombres de personalidades del gobierno americano, como si fueran sus propios panas (name droping), engatusan a ricachos venezolanos que creen posible llevar a la Casa Blanca su propia mentira, la de que tienen contactos militares en Venezuela.

Nadie que no sea un Rex Tillerson, el Tiranosaurus Rex de Exxon-Mobil, coordinador de todo lo importante que está pasando en el planeta, puede mover en una u otra dirección la aparentemente errática conducta del actual presidente de los Estados Unidos. Y nadie que no sea el Comando Sur tiene realmente contactos con militares venezolanos.

La decisión se generará en las pantanosas bocas del Orinoco, aguas del territorio venezolano cedido por el chavismo a Guyana. Allí Exxon-Mobil ha descubierto un enorme bolsón de petróleo y gas.

Los únicos que saben lo que hacen son los partidos que amuelan sus estructuras para cuando Rex dé la partida. Y Rex dispondrá de acuerdo al interés de Exxon-Mobil, porque hoy la doctrina es que lo que sea bueno para Exxon-Mobil es bueno para Estados Unidos.